Fundada por Iñaki Imaz e Iñaki Rodríguez, LaVidak nació como excusa para canalizar las ganas de hacer en un medio nuevo como Internet. Tras casi cinco años de vida, la página web que invita “a entrar y pasear” sigue guiada por los principios de divertimento e inutilidad.
“LaVidak” es una página web amateur. Amateur en el sentido de que está hecha por deseo de hacer y de provocar deseo de mirar y fuera del tiempo dedicado al trabajo retribuido. Desde que en 2002 Iñaki Imaz e Iñaki Rodríguez comenzaran a colaborar (tras el breve ensayo de “Rodríguez e Imaz ”), “pasarlo bien”, “hacer gimnasia” y “darle bombo a lo que no tiene importancia” han sido los lemas a seguir. Bajo éstos, todo tipo de ejercicio tiene cabida: un pequeño altar-portada dedicado a intelectuales venerados, “gente de la que te sientes cercana, aunque ni les conoces ni les quieres conocer”, en el que sobre fondos paisajísticos sus caras aparecen decoradas con monigotes (el homenaje apasionado del fan conlleva inevitablemente la profanación de los ídolos); un mapa en el que, al clickear el ratón, al visitante se le aparecen, según corresponda, aquellos países que pertenecen a Latinoamérica, a Hispanoamérica y a Iberoamérica (además de Sudamérica y Centroamérica), ilustrándole de paso sobre los entresijos de las cuestiones identitarias; un documental (o similar) sobre el mítico Jorge Cafrune, la primera entrega de “Todo escolar debe saber”, proyecto de veinticinco capítulos a cincuenta años vista…
Frente a manifestaciones diversas empeñadas en reclamar su autonomía, LaVidak resulta naturalmente autónoma. Liberada de la esclavitud de la función, no sirve para nada ni a nadie: ni es útil para sus autores en términos económicos o de promoción personal (así lo atestiguan los datos de visitas, 4.000 en cinco años. Su mayor hit de descargas corresponde a la composición sonora “España”), ni tampoco lo es para sus visitantes, que encuentran allí una información que ni solicitan ni necesitan. Dicho esto, no hace falta decir que este ejercicio-divertimento tiene en el humor una de sus principales razones de ser. Un humor que entronca con la tradición del absurdo y la autoparodia en una genealogía que va de Julio Camba a Buster Keaton pasando por diversas parejas cómicas como Bouvard y Pecuchet o Faemino y Cansado.
“Es como una ciudad que tiene el casco viejo y los barrios nuevos. Hay cosas que están hechas en aquel momento con lo que entonces había”. Esta metáfora de la ciudad moderna a la que se refieren sus creadores al hablar de la organización de LaVidak bien puede aplicársele a la propia web: un lugar en estado permanente de construcción en el que lo viejo convive con lo nuevo sin un ordenamiento aparente, los ámbitos de lo público y lo privado resultan indistinguibles, el flâneur entra y sale y se pasea por todos los sitios, también por aquéllos a los que no ha sido invitado, y cualquier cosa tiene lugar.
Y si su estructura refleja la configuración acumulativa de la ciudad, ¿cómo es y qué puede encontrarse en LaVidak? Rodríguez e Imaz reconocen que ésta nace de su deseo de experimentar con las posibilidades del medio y que “muchas cosas surgen en base a él”. Condicionada por el medio en el que se desarrolla, la organización de la página recuerda, a medio camino entre la mímesis utilitaria y la parodia (porque “también nos gusta copiar”), aspectos de páginas convencionales. A diferencia de aquéllas, ésta no sirve ni para vender ni para informar sino para “entrar y pasear”. Por ejemplo, “Kamisetak”, uno de los apartados de la página, parece el espacio de merchandising de una página “creativa”. Allí no se venden camisetas contra reembolso, sino que se encuentran a disposición del visitante para la descarga distintos diseños de camisetas (“Carracuca”, “Vibrators”, “Albania”, “Barbas”, “El tigre de Malasia”).
Otros apartados también se explican a sí mismos: “Eskenak”, “Estudioak”, “Bidaiak”. La foto-galería es uno de los formatos más habituales de Internet. Mirando las fotos de otros el visitante alimenta un placer voyeurista, vicario y masoquista, el de disfrutar de la vida a través de ver cómo otros lo hacen. “Bidaiak” es una foto-galería en la que LaVidak y distintos amigos cuelgan fotos y comentarios que reflejan el espíritu viajero. Unos viajes llevan a lugares exóticos (Frankfurt, Lisboa, Taipei); otros, al monte (Anboto, Gorbea, Adarra).
En “Eskenak” se muestran escenas de diferentes películas: Charlot despertándose en una escultura pública mientras ésta es inaugurada en City Lights, la escena fantasmal de Kim Novak y James Stewart en un bosque de secuoyas en Vertigo, Robert Duvall rociando con napalm las riberas del Mekong mientras obliga por un altavoz a sus hombres a que sigan haciendo surf en Apocalypse Now… La narración se sigue a través de una serie de capturas que remiten a la naturaleza fotográfica de la imagen en movimiento. Fotograma a fotograma, cada imagen fija adquiere un sentido y una pregnancia dentro del relato perdidos en el visionado original de la película. Este último apartado resulta característico de la página en cuanto que delata la formación de LaVidak. Dicen, a propósito de la metodología de trabajo: “Nosotros dos venimos de la pintura y de una forma de hacer no premeditada, de ponernos delante del cuadro y hacer… El proceso te salva siempre”.
Hay que ponerse normas cuando no existe mayor motivación para hacer que el propio deseo de hacer. En el caso de LaVidak, una de ellas consiste en obligarse a cambiar la imagen de portada (y a veces la estructura interna) una vez al mes. Esta imposición periódica genera ella misma las formas y los contenidos y mantiene la página web como algo vivo. Las portadas suelen consistir generalmente en animaciones infográficas acompañadas de citas, todas ellas de naturaleza enigmática y aforística: “El inconsciente es Baltimore al amanecer” de Lacan bajo un fondo de lluvia; “Todo debe colocarse cabalmente según un orden fulminante” de Artaud; “¡La vida! ¡La vida! ¡Erecciones!” de Flaubert; solapándose en la pantalla, “Cerdo” y “Jabalí” de autor anónimo.
Otra de las normas auto-impuestas es la de invitar a colaborar a otros. Las colaboraciones visuales y textuales, protagonistas de las portadas, se agrupan en el apartado “Legión”: “Laud ikastaro trinkoa” de Jon Manzisidor, “Retratos de José Luis Rodríguez Zapatero y Josu Jon Imaz” de Juan Pérez Agirregoikoa, el calendario del artista peruano Fernando Bryce o el de los participantes en el taller “Lupa e Imán” dirigido en 2005 por Iñaki Imaz, la colaboración de “Loreak dio: batzuetan ez nago marrazkiekin ados” de Lorea Alfaro.
El apartado “Legión” recibe su nombre de una cita apocalíptica del Eclesiastés: “Jesús pregunta su nombre a uno de los demonios que poseían a un hombre y el espíritu maligno le contesta: puedes llamarme Legión, porque somos muchos (Marcos, 5, 9)”. Esta cita les permite a Rodríguez e Imaz reflexionar sobre la naturaleza de la página, del medio y del tipo de comunidad que genera: “Legión es una cita que te hace pensar que somos muchos, que no se sabe cuál es el vínculo ni quiénes son esos muchos”. Sin caer en la fascinación por la retórica de la pertenencia de los apólogos de la red, LaVidak hablan de dos tipos de comunidad concentrados alrededor de su página: la pequeña comunidad de amigos y el colectivo difuso e intermitente de “despistados”, flâneurs contemporáneos que llegan allí arrastrados por la curiosidad de ver y la invitación sin compromisos a “entrar y pasear”.