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Director: Frank Perry
Intérpretes: Burt Lancaster, Janice Rule, Janet Landgard, Marge
Champion.
Una de esas joyas olvidadas del cine de ineludible recuperación.
Extraño y sugestivo recorrido por los sentimientos y recuerdos
de un hombre de aspecto vital y optimista pero de afligida y obsesiva
existencia interna, manifestada en oníricos y hasta surreales
pasajes propios de una dañada memoria.
Ned Merrill (Burt Lancaster) tiene un raro propósito, atravesar
el condado en el que reside a nado a través de las piscinas
propiedad de sus amigos y conocidos. Cada vez que visite el hogar
de uno de ellos, distintas evocaciones surgirán en sus recuerdos,
siempre centrados en la presencia de su mujer y sus dos hijas.
Un sensacional Burt Lancaster, prodigioso en su forma física
a los 55 años de edad, en una película de atractiva
y triste tonalidad entre alucinante y nostálgica, narrada con
una libertad formal que aprovecha sus recursos para exprimir con acierto
la personalidad del personaje principal y para mostrar un ácido
comentario social sobre el fracaso del denominado "sueño
americano". Eleanor Perry (esposa del director Frank Perry) adapta
un relato corto de John Cheever en este film co-dirigido (la estupenda
escena entre Lancaster y Janice Rule, su ex amante) por Sydney Pollack
y musicado de forma harto notable por Marvin Hamlisch en su debut
como compositor cinematográfico.
Entre las féminas que Ned Merrill va encontrando por su acuoso
camino destacan la citada Janice Rule ("La jauría humana")
y la principiante Janet Landgard, una actriz que no tuvo demasiada
fortuna en el cine, ya que tras este título y debido al fracaso
comercial del mismo en su época, sólo aparecería
en dos películas de escasa categoría, una de ellas el
spaguetti western "Al infierno, gringo" (1969). |
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